sábado, 12 de diciembre de 2009

Conociendo a nuestra gente : Nota a nuestra querida Adelina


Nota de Griselda Irene Ojeda.




"¿Adelina, Cómo llegaste a nuestro país?

Llegué a la Argentina a través de una amiga catequista que trabajaba como “Ministro de Comunión” en Cabo Verde. Se llama Yuliana, y trabajaba en la casa de Dina (la hermana de la Hermana Theresa Varela, mamá de Laza, otra ex-colaboradora de la Fundación)

En el mes de agosto de 2005, la Hermana viajó a mi país, por ese motivo Yuliana fue a mi casa y me comentó que Hermana estaba buscando a una persona para llevar a la Argentina y trabajar con ella. Decidí aceptar la propuesta y a la noche se los hice saber a mis padres y hermanos. Al día siguiente fui a hablar con la Hermana Theresa y le dije que, si lo desaba, estaba disponible. Y fue así como el día 7 de octubre viajé de Cabo Verde a la Argentina, con un grupo de misioneros que iban a Brasil en Misión. Permanecí 15 días en Brasil, en la casa de una amiga de la Hermana y el 22 de octubre llegué a la Argentina.

Mi primer tarea la realicé en el Centro La Curva, celebrando el Día de la Madre. Luego permanecí, junto a la Hermana, en su casa en San Marcos Sierras, pero al poco tiempo nos mudamos a La Aldea, donde nos esperaba mucho trabajo.

Siento que esta decisión de venir a la Argentina es un Misterio de Dios…, porque nunca antes en mi vida se me había cruzado por la cabeza viajar a otro país. Mi vida fue siempre muy simple, comencé a trabajar a los 13 años, nos levantábamos de dormir a las 4 de la madrugada, para ir a buscar agua, y luego de volver a casa, preparábamos la comida que llevaríamos luego al campo, y allí nos quedábamos hasta el mediodía. A la tarde las tareas seguían dentro de la casa.

Dios golpeó a la puerta de mi corazón y me dijo que iba a ir a una tierra lejana…, a trabajar para la gente necesitada…. Ahora me siento tan cómoda aquí en la Argentina, como si estuviera realmente en mi tierra.

Adelina,¿qué ves en la Hermana Theresa?.

Veo que ella hace siempre el bien, que piensa siempre en los demás. Nunca antes vi a una persona que hiciese tanto bien para tantas personas. Realiza un gran trabajo, entrega mucho amor a todos, tiene una historia muy grande. Diariamente veo que rodean a la Hermana personas con mucha voluntad, ganas y mucha fe.

¿Vos te comunicás con tu familia, Ade?

Una vez al mes los llamo, para ver cómo están y contarles también de mi vida y cómo estoy. Así es la vida Griselda: misteriosa y milagrosa, tenemos que tener coraje, paciencia y aceptar la voluntad de Dios."

Ade aprendió nuestro idioma, puso mucho empeño en superarse. En sus tiempos libres nos sentamos y practicamos lectura y escritura, leemos cuentos, la Biblia, a veces alguna página del periódico, fue inolvidable cuando, junto a nosotros, por primera vez marcó los dígitos en un teléfono público, gracias a su perservarancia y esfuerzo, ahora podemos comunicarnos con fluidez y armonía.

Hoy en día, ella es fundamental en la Aldea La Esperanza, su trabajo es leal, responsable y respetuoso, cuida tanto de la Hermana como de lo que la Hermana tiene y recibe. Hoy, en esta humilde nota, queremos compartir con ella nuestro cariño, reconocimiento y valoración.

En nombre de todos los voluntarios de la Fundación, quiénes formamos parte de esta gran Familia Misionera, te agradecemos Ade, de todo corazón, por todo lo que hacés por la Hermana, por la Misión y por todos los que a ella llegan, de una u otra manera… Gracias por regalarnos Siempre tu gran sonrisa y buen humor….
¡¡¡Fishi Ade!!!!
¡Te queremos!.

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