lunes, 5 de marzo de 2012

CRÓNICA DE VIAJE "MISIÓN DULZURA "

Seguramente en más de una oportunidad nos hemos preguntado ¿Qué es la esperanza? y la repuesta casi siempre nos ha conducido hacia el mismo lugar: los más pequeños.

Es por eso que desde la fundación la asistencia a los menores es uno de los pilares fundamentales.

El viernes 24 de febrero, desde la sede de la fundación “Misión Esperanza en san Marcos Sierras partió un camión con productos donados por la empresa Arcor, con el objetivo de llevar un poco de Dulzura a niños y adolecentes de diferentes municipios y parajes del departamento de cruz del eje.

En el transcurso de diez horas, se asistió a más de 90 familias en Altos de los Quebrachos, Guanaco Muerto, Las Tapias, Santo Domingo, Puesto Torrado, Pozo del Ñato, La Batea; La Virginia y Los Chañaritos.

La misión no solo tenía como fin acercar jugos poosh, mermeladas dulciora, gelatina godet, dulce de membrillo, alfajores y galletas; sino que también hacerles saber a estas familias que siempre hay alguien que está pensando en ellos y que quieren que tengan el mejor bienestar posible.

Las familias identificaron el camión inmediatamente y se acercaban alegres y ansiosos por recibir a los integrantes de la misión, sabiendo que quienes venían son amigos.

Las primeras paradas que se hicieron fueron en Altos de los Quebrachos, y como eran las siete de la mañana hubo que despertar a las familias, aquí solo salieron los adultos que contaban que los fuertes calores no les permiten descansar de noche y es por eso que últimamente se despiertan mas tarde de costumbre.

El Camión, continuo el viaje es los siguientes pueblos parando en cada hogar para asistir a los más pequeños y conversar con los adultos, una de las paradas no planificadas fue en la Escuela “Luis Viera Méndez”, de Santo Domingo.

En el colegio docente y no docentes, se encontraban preparando las instalaciones para recibir a los alumnos la próxima semana, allí se dejo dulce de membrillo, ya que las maestras mensualmente preparan pastelitos para con lo recaudado de las ventas costear las fotocopias.

A medida que seguíamos nuestro recorrido, una pregunta se hacía constante ¿la hermana no ha venido? ¿Cuando regresan?.

La llegada de los “Misioneros de la Hermana”, como así llaman a los voluntarios de la fundación, no es un acontecimiento menor para muchas familias, sino que para muchos es la única visita que reciben fuera del pueblo y ello representa no solo afecto, sino también la información que no reciben por la radio.

A pesar, de que la visita es breve todos los hogares reciben cariñosamente, a los integrantes de la fundación insistiendo en extender la permanencia en el lugar.

La última parada en los Chañaritos, los niños nos despidieron con una inmensa alegría y comprometiendo un futuro regreso.

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