lunes, 12 de marzo de 2012

LA DULZURA TIERRA ADENTRO


El 2 de marzo, mientras algunos voluntarios descargaban la mercadería enviada por Arcor, otros continuaban con la “Misión Dulzura”, con la colaboración de los bomberos voluntarios de San Marco Sierras.

Durante la mañana del viernes, la camioneta de los bomberos cargada con golosinas y resguardada por Renato y Alejandro, dos bomberos solidarios, partió tierra adentro visitando tres establecimientos educativos.

Las fuertes lluvias, los vientos y la creciente de febrero han dejado los caminos por debajo del cerro muy complicados para transitar; no obstante los viajes de la misión continúan, gracias al apoyo de los bomberos que independientemente de los riesgos de quedar varados o tener un accidente asumen la responsabilidad de llevar a destino la donación.

La primera parada fue la escuela 25 de mayo, ubicada en la zona de Rio Pintos, por debajo del cerro, y resguardada en el monte. Llegar hasta aquí es una especie de travesía no solo por la vicisitudes del terreno sino de la realidad donde se entre mesclan pensamientos y reflexiones.

La mayoría de los chicos que asisten a esta escuela, reciben el desamparo de los municipios de la Cumbre y Capilla del Monte que parecen olvidarse que esta escuela está dentro de sus límites.

Los chicos que asisten al colegio tienen que hacer varios kilómetros a pie o caballo soportando los intensos calores y fríos. Estos pequeños por lo general provienen de familias de la zona, muy modestas en sus recursos económicos, que en muchas ocasiones solo le pueden ofrecer indispensable; este panorama de la realidad es contradictorio y paradigmático cuando uno extiende la mirada por el paisaje alrededor de la escuela.

Solo a kilómetros de la institución educativa hay diferentes instalaciones que brindan diferentes servicios turísticos, los cuales por lo general se cotizan en dólares y son de importancia considerable; Así, en una misma zona tenemos dos realidades contrapuestas por un lado personas que para hacer parapente o pasar el día en un complejo abonan una cuantiosa suma de dinero, mientras pasan pequeños caminado semi-descalsos para llegar a su escuela.

Más allá, de observar realidades contrapuestas, el viaje continúa hacia otros establecimientos educativos. El camino no deja de ser dificultoso pero la visual es totalmente diferente, a medida que uno avanza el terreno y la calima es blanca.

La respiración a medida que uno va subiendo, parece secarse pero no es por el degaste físico sino que en cercanías a estas dos escuelas se encuentra un emprendimiento calero.

A pesar, de que la donación llega a destino no se pudo conversar con los chicos ya que las clases no han comenzado.

El viaje finaliza con una satisfacción de haber hecho todo lo posible para acércanos a muchos hermanos, que parecen ser olvidados a diario, pero también con un compromiso de que aún queda mucho por hacer por los demás.



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